domingo, 6 de septiembre de 2026

LAS MUJERES Y LA VIDA

 


Sube el telón y aparece dando traspiés, por el empujón que le dieron para que saliera al escenario, un saltimbanqui bastante pálido con lentes de miope severo, tratando de reír para estar más o menos a la altura de la gracia, mientras se dice a sí mismo: -“Yo, que no sé reír, estoy tratando de esbozar una sonrisa. En medio de este escenario, entiendo que se trata de la sonrisa de un hombre que no entiende nada, un tonto, probablemente”.

Irrumpe la música de los circos y los carnavales y nuestro actor empieza a ejecutar la sagrada función de improvisar. Los discursos concurren con la facilidad del charlatán que maneja las palabras con estudiados criterios investidos por los tecnicismos y las pseudociencias. La ovación no se hace esperar. Un mejor día para nuestro trágico saltimbanqui. La semana pasada fueron huevos y tomates podridos los que le lanzaron con furia. Esta semana no paran de aplaudirle. La fama –piensa- , “voto de las muchedumbres”. Recuerda que no puede dejar de desempeñar su oficio, sencillamente porque es el único que existe para él. Da una mirada fugaz al público y se da cuenta de lo cercano que está de todos esos miserables con los que comparte el oficio de saltimbanqui y han venido a su presentación para que ese gesto les sea retribuido. Mañana verá la función de cada uno de los que vinieron a presenciar su espectáculo.

Comienza el telón a bajar y nuestro personaje casi cae al suelo por el infinito agotamiento que lo invade después de cada actuación. Las cuerdas son manejadas por una hermosa mujer. Mágica tramoyista sin la cual el saltimbanqui, sencillamente, no existiría. Desde ese oscuro rincón ella suelo soplarle lo que tiene que decir cuando por cansancio, por tedio o por ambos, no recuerda el argumento. Ella lo recoge del sitio cuando el telón toca el suelo. Lo baña, lo viste, lo alimenta y lo consuela.

Mujer, alimento para el espíritu y para las carnes. Mina inagotable de hedonismo. Con tus múltiples efluvios y sagrados vahos íntimos. Único refugio tangible en esta tierra tan gastada.

Es tu fortaleza la que mueve los engranajes de este mundo tan carente de suaves vientos. Sólo ante tu presencia somos capaces de mostrarnos sin telas. Aunque tratemos de disimular nuestros infinitos y muchas veces infames defectos, sigues subiendo y bajando el telón en estos escenarios tan fríos. Esencia, principio y fin de todo proyecto inasible. Tu presencia es la parte viva de la vida, sin la cual, sabido es, el saltimbanqui habría desaparecido hace ya mucho tiempo.




Tomado del libro de mi autoría La creación del rosado, 2006.


martes, 11 de agosto de 2026

EL PSIQUIATRA Y DON QUIJOTE

 


A Don Quijote le dio por tratar de defender causas justas, o sea, causas perdidas. Cuando Don Quijote salió a pelear por causas perdidas, todos pensaron que se trataba de un loco. Todos salvo Sancho. Como Don Quijote era visto como un loco, las personas entendieron por qué le había dado por resolver causas perdidas. Mi trabajo consiste en defender a los Quijotes del mundo. Para tratar de proteger y luchar por los Quijotes, decidí salir al cruel escenario del mundo y me hice psiquiatra, que es algo así como tratar de pelear por causas doblemente perdidas. Los psiquiatras somos defensores de Quijotes; por eso hay quienes piensan que también estamos locos. Sin embargo, existen Sanchos que creen ciegamente en nosotros.

Sancho Panza era un hombre ignorante que creía en Don Quijote. La locura de Don Quijote le dio vida a Sancho y lentamente lo fue transformando en un hombre mejor. Podríamos decir que Sancho era un iluso que se fue volviendo sabio. Tan intensa es la fuerza de la locura.

En el mundo (siempre escenario cruel), se nos castiga por volar. La fantasía (prima segunda de la locura) y la poesía (hermana mayor de la locura) muchas veces son perseguidas y hasta exterminadas. Con la fantasía, a veces se comete el temerario acto de acallarla por algún tiempo. Pero contra la poesía nadie puede. Ella (mujer al fin), se las ingenia para terminar siempre saliéndose con la suya. Resurge de la nada tantas veces como número de afrentas se comentan en su contra. Inevitablemente termina siempre saliendo airosa. Único repelente universal contra la muerte, suele salir de paseo con frecuencia, tomada de la mano de su muy querida hermanita, la traviesa locura.

Lo que la poesía ignora (o tal vez se hace la loca), es que la locura a veces se desdobla y se convierte en un espantoso monstruo de mil cabezas, que trae el sufrimiento y la amargura. Es aquí donde hace su aparición el psiquiatra. No podría ser más ambiciosa su labor: Tratar de hacer que el monstruo de mil cabezas vuelva a ser la traviesa hermanita de la poesía. Un viejo escudo de gran valor artístico hace juego con sus escasos, pero poderosos instrumentos de trabajo. Una linterna con seis pilas, un grueso libro sacado de un santuario llamado biblioteca científica, un puñado de cápsulas, alguna que otra inyectadora y una paradójica y mágica capa con la cual le es posible 'desaparecer sin dejar de ser visto', irrumpiendo entre los alborozos de la locura, con las palabras exactas, calculadas siempre con muy precisos cuentagotas.

Como toda batalla condenada a perpetuarse hasta el infinito, los resultados de tan ardua lucha van apareciendo en forma esporádica. Algunos días son de gloria y en otros, el negro luce más claro. El psiquiatra debe esperar siempre el traicionero ataque del peor de sus enemigos: La ignorancia que vulgarmente todo lo inunda. Temible reptil que se arrastra, y ante el cual debemos permanecer siempre vigilantes. Ningún grado de crueldad es mayor, que aquel que se comete por ignorancia, en este campo de batallas en donde tantos antecesores han sido vencidos.

Enrevesado trabajo este, el de andar de la mano con Don Quijote. Es mi vida, y no concibo otra manera de vivir.



Tomado del libro de mi autoría La creación del rosado, 2006.



viernes, 24 de julio de 2026

Mundos paralelos


Quizá por asuntos propios de mi profesión, he creado paralelismos perfectos e imperfectos con relación a lo que hago con mi vida. Para quienes no conocen nada de mi persona, o quizá conozcan algo, escribo estas líneas a manera de presentación. Un proyecto editorial me solicitó que dejara plasmada algunas cosas con respecto a mis vivencias y en eso se basa este texto.

Mi interés por la lectura comenzó a muy temprana edad. Parte de mi infancia lo viví en los Estados Unidos, lo cual me permitió leer y escribir en forma bilingüe y en casa se hablaba el dialecto siciliano, que lo aprendí de mi abuela materna. Esa multiculturalidad me ha acompañado toda mi vida y de ella estoy formado. Eso me llevó a interesarme por las más disímiles expresiones formativas, las cuales siempre entenderé por civilizatorias en el sentido de que todo hecho cultural de valor, parte de una instancia local y precisamente por ser “local” puede universalizarse. La razón es porque las verdaderas claves que nos unen a los humanos, cuando parten de un sitio y un tiempo en especial, propenden a tener un carácter universal. Empecé leyendo y pronto comencé a escribir. A los dieciocho años ya tenía una columna de prensa y he escrito una docena de libros de narrativa y ensayo.

A los 24 años de edad, ya titulado como Médico Cirujano, comencé a trabajar como médico rural en Abejales, Estado Táchira, Venezuela. Luego estuve ejerciendo en lugares excepcionales, como El Vigía y San Fernando de Apure. Conozco la Venezuela profunda y sus matices. Esa vivencia cambió mi vida de manera muy radical porque una cosa es estudiar en la universidad y otra ejercer la medicina y hacerla un asunto de vocación. En 1997 me titulé como psiquiatra (Especialista en Psiquiatría), formación que obtuve en la Escuela Vargas de la Universidad Central de Venezuela, lo cual me hizo adentrar en la grandeza y las miserias de lo humano de una manera privilegiada, por cuanto no es frecuente que una profesión lo lleve a uno directo al mundo enredado de los asuntos de la mente.

Regresé a Mérida, la ciudad donde nací y trabajé como psiquiatra a la par de poder desarrollar una carrera de profesor universitario de Psicología en la Universidad de Los Andes. Gané ese cargo por concurso de oposición en justa lid y transité por los escalones de ser profesor instructor, asistente, agregado, asociado y justo cuando iba a ascender como profesor titular y probablemente jubilarme, me vi forzado a migrar de mi país. Tuve que salir corriendo. En Venezuela pude titularme como Locutor en la Universidad Central de Venezuela y en Salud Pública, en la Universidad de Los Andes.

Luego de graduarme de Especialista en Psiquiatría y regresar a Mérida, comencé a estudiar filosofía de manera formal. Los estudios de filosofía los realicé en unos ocho años. Primero hice una maestría de tres años y luego me titulé como Doctor en Filosofía con una tesis que fue premiada, obteniendo mención honorífica, mención publicación y recibió una mención adicional al ser categorizada por el jurado como un aporte valioso a la filosofía. Esa experiencia termina por materializar una manera de ver cuánto me circunda y de cómo voy interpretando las cosas, pero también va a configurar todo sobre lo cual escribo, pues, a fin de cuentas, vamos expresando aquello que nos va nutriendo en el curso de nuestras vidas y la combinación entre ser médico psiquiatra con filósofo, es en realidad una expresión de una inquietud intelectual que nos ha marcado y definido.

A la par de mi propensión a la lectura, la escritura, la docencia y la realización de estudios formales, que implica el campo de la investigación, he cultivado el montañismo desde niño, cuando acompañaba a mi padre, en sus labores de botánico a descubrir los lugares más inimaginables en la Sierra Nevada de Mérida. Ese culto por los espacios abiertos, el respeto a la naturaleza y las largas caminatas son parte de mí y se han visto menguadas por una terrible lesión en una de mis rodillas que ha minimizado mis andanzas.

Tratando de desarrollar mundos paralelos, puedo decir que no sé si he logrado mi cometido. Creo que en realidad vamos amalgamando un solo mundo que es aquel del cual estamos hechos y que expresamos en nuestras maneras de comunicarnos. La expresión escrita, la cual se materializa en mi caso en artículos de prensa, libros de ensayos y narraciones que trato de cuidar con esmero, han formado un camino hasta llegar a donde estoy plantado. Una persona que ve al mundo con cincuenta y tantos años de edad, habiendo caminado un buen trecho, aderezado por un montón de aventuras que hacen del anecdotario personal un espacio para la reflexión acerca de la vida, sus infortunios y sus instantes de gloria.

Mención especial tiene ese lado de mi naturaleza en el cual he desarrollado la amistad. Soy un agradecido por los amigos que tengo, pero también he venido haciendo un descubrimiento que probablemente no imaginaba que se pudiese dar con fluidez. Resulta que conforme sigo avanzando en el tiempo y recorriendo espacios, voy conociendo gente nueva y los lazos de camaradería y afecto se siguen ensanchando.





Filósofo, psiquiatra y escritor venezolano.

alirioperezlopresti@gmail.com

viernes, 22 de mayo de 2026

Alirio Pérez Lo Presti


Psiquiatra en el Centro de Salud Mental y Comunitario Dr. Germán Greve Schlegel. Santiago, Chile.

Médico Cirujano por la Universidad de Los Andes de Venezuela.

Especialista en Psiquiatría por la Universidad Central de Venezuela.

Diplomado en Salud Pública (Universidad de Los Andes).

Locutor por la Universidad Central de Venezuela.

Doctor en Filosofía (Universidad de Los Andes), Magister Scientiae en Filosofía (Universidad de Los Andes).

Profesor-Investigador en la Universidad de Los Andes 2004-2019. Catedrático de las materias Psicología general y Psicología evolutiva.

Especialista en Psiquiatría Adultos en Chile. Certificado por 
CONACEM (Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas). 


ÁREAS DE INVESTIGACIÓN: 
Trastorno afectivo bipolar. Trastornos afectivos. Depresión. Ansiedad. Esquizofrenia. Psicofarmacología clínica. Modelos educativos en salud mental. Filosofía contemporánea.


LIBROS PUBLICADOS:
-Para todos y para ninguno y otros ensayos. Consejo de Publicaciones de la ULA (2015).

-Los cambios psicológicos. Consejo de Publicaciones de la ULA (2013). -Psicología y contemporaneidad. Consejo de Publicaciones de la ULA (2012). Reimpreso en (2014 y 2015).

-Psicología. Lecturas para Educadores. Ensayo publicado por CODEPRE (2008), y la segunda edición aparece publicada por el Consejo de Publicaciones de la ULA (2010). Reimpreso en (2014 y 2015).

-Cuentos de monte y culebra. Antología de cuentos realizados en conjunto con Ricardo Gil Otaiza. Consejo de Publicaciones de la ULA (2009). 

-Suelo tomar vino y comer salchichón (Ensayos breves de filosofía ordinaria). Consejo de Publicaciones de la ULA (2009). 

-Historias de animalitos (Ensayos breves de filosofía corriente). Consejo de Publicaciones de la ULA (2008). 

-La verdadera historia de la perra caliente y otros relatos. Dirección General de Cultura y Extensión. ULA (2008). 

-Los peligros de comer cotufas (Ensayos breves de filosofía cotidiana). Consejo de Publicaciones de la ULA (2007). Reimpreso en (2008). 

-La creación del rosado (Ensayos breves de filosofía práctica). Consejo de Publicaciones de la ULA (2006). Reimpreso en (2007).


OTRAS PUBLICACIONES: 
Sus trabajos han sido editados en revistas especializadas indizadas, tanto científicas como humanísticas y tiene en su haber una extensa producción de artículos de prensa en múltiples diarios.